Es una de las frases que más se escuchan en nuestros días. Cuando abordamos los trastornos de ansiedad como terapeutas, es una frase que el paciente utiliza mucho, pero además me fui dando cuenta qué es una frase que utilizamos todos últimamente en la cotidianidad, y que está íntimamente ligado a la enorme cantidad de cosas que nosotros como humanos hacemos por día, pero además he comprobado que muchas veces es la creencia que solemos tener acerca de esto.
Es importante distinguir entre lo que la REALIDAD es y LA CREENCIA que tengo acerca de esa REALIDAD.
Por qué digo esto, es porque muchas veces sostenemos nuestra REALIDAD con creencias que no son más qué esas CREENCIAS. Ya que cuando analizamos la realidad tal como es, nos damos cuenta que muchas veces no tiene nada que ver con la Real realidad (cotidiana) ¿Y a qué se debe eso? A un mal manejo de nuestro pensamiento (CREENCIA) y que nosotros los psicoterapeutas le damos el nombre de DISTORSIONES COGNITIVAS estás distorsiones a lo largo del tiempo suelen provocar patologías de índole emocional y transforma la vida del paciente en un verdadero calvario ya que lo limitan en el transcurrir de la vida cotidiana. Una de las patologías donde todo esto se ve de manera muy clara, es el trastorno de pánico.
Además de ponerse en actividad todo el circuito físico de la ansiedad (amígdalas, sistema simpático y parasimpático,etc) lo que más desborda al paciente es la AUTOTORTURA con sus PENSAMIENTOS Y CREENCIAS, que comienza a crear a partir de vivir una situación como imposibilitante y capaz de caer en las redes de esta situación donde él no va a poder sobreponerse inmediatamente, tú respiración se entrecorta y comienza a hiperventilar, y esta forma de RESPIRACIÓN lo lleva más rápido a sentir toda la sintomatología que se despliega y que la hace suponer que lo PEOR VA A OCURRIR.
Esto así, pero a otras escalas no suele ocurrir en la cotidianeidad cuando vamos apurados por la vida, llenándonos de cosas y creyendo que no tenemos tiempo para nada.
Es así como vamos hiperventilando por la vida y teniendo múltiples sensaciones neurovegetativas (temblores, cervicalgias, colon irritable, palpitaciones, sequedad bucal, etc).
La forma más simple de salir de esta situación de modo eficaz, aparte de la psicoterapia cognitiva conductual, calmarse detenerse y comenzar a respirar profundamente, ósea no con la parte superior del torso, sino llevando la respiración hasta él abdomen (entrando por nariz) y soltando muy suavemente por la boca hasta vaciarse, así varias veces hasta que comience a sentirse la “calma”.
Es muy importante detenernos en la vida para hacer un balance de cuánto hace que no caminamos 20 minutos sin hacer esa actividad solamente (o sea caminar) , cuánto hace que no nos encontramos con un amigo a charlar y tomar un café o mate, cuánto hace que no hago un hobby, etc, etc.
RECORDAR QUE TODOS LOS DÍAS TENGO QUE FRENAR UN RATO Y ENTRAR EN CONTACTO CONMIGO MISMO.
Y hacer una cosa por vez, si Leo debo leer, si trabajo debo trabajar, sí cómo debo comer, no estamos combinando actividades porque estamos provocando un esfuerzo que luego pagamos caro.
Jorge Merlo Fadel – psicoterapeuta