La ansiedad normal la podemos definir como una emoción psicobiológica básica, adaptativa, que se da frente a un desafío o peligro presente o futuro.
Su función es la de motivar conductas apropiadas para superar dicha situación y su duración está en relación a la magnitud y a la resolución del problema que la desencadenó.
Desde una perspectiva evolutiva, se la puede definir como: un estado displacentero o aversivo que tiene una función psicobiológica, para la detección rápida de signos incipientes de peligro, por lo cual posee un valor considerable de supervivencia. Es necesaria su presencia frente a un caso que puede ser fatal, ya que, por ejemplo, ignorar el olor a humo al estar dentro de un edificio podría significar el inicio de un incendio. Por lo tanto, la función clave de la ansiedad es facilitar la detección de situaciones amenazantes o peligrosas en diferentes entornos.
A diferencia de ésta, la ansiedad patológica, es una respuesta exagerada, no necesariamente ligada a un peligro, situación u objeto externo, que puede llegar a resultar incapacitante, al punto de condicionar la conducta de un individuo, cuya aparición o desaparición son aleatorias. Cuando la ansiedad es muy severa puede llegar a paralizar al individuo, dando lugar a episodios de pánico. En otras palabras, podemos decir que, la ansiedad es una respuesta normal, ligada al instinto de conservación de la especie, pudiendo transformarse en una respuesta patológica cuando ocurre de modo innecesario y desproporcionado, interfiriendo negativamente en la vida laboral, social o familiar.
Como una respuesta normal, los sentimientos de temor, preocupación, aprensión y alerta, así como un corazón palpitante, pueden ayudar a una persona a escapar de un daño físico. Como trastorno, la ansiedad perturba o causa una disrupción en diversos aspectos de la vida cotidiana y relaciones, tendiendo a persistir en el tiempo.
Los trastornos de ansiedad pueden manifestarse a través de cambios en las cogniciones, en el estado fisiológico, en el comportamiento y en las emociones. Los síntomas más comunes en la esfera cognitiva son: inquietud, vergüenza, pensamientos persistentes que se imponen, entre otros. Los cambios más significativos pueden ser:
- Fisiológicos: palpitaciones, sudoración, contracturas musculares, diarrea, etc.
- Comportamentales: comerse las uñas, morderse los labios, presentar inquietud motora, etc.
- Emocionales: angustia, miedos, irritabilidad, etc.
Es importante destacar que las diversas manifestaciones de la ansiedad tienen complejas interacciones con patologías médicas (orgánicas), afectando la funcionalidad de varios sistemas:
- Cardiovascular se recomienda solicitar electrocardiograma con informe.
- Respiratorio se recomienda solicitar radiografías de tórax y descartar cualquier lesión en esta área o vías respiratorias superiores.
- Digestivo se recomienda solicitar estudios seriados de tracto digestivo, incluyendo intestino delgado y grueso para prevenir desarrollo de colon irritable.
- Endócrino se recomienda pedir análisis de tiroides.

Se caracteriza por la aparición inesperada de Ansiedad intensa o miedo, acompañada de síntomas como dolor de pecho,





